jueves, 1 de diciembre de 2016

Los santos prohibidos: 5 (de 7) San Guinefort, (el perrosanto)




Fue fábula o cuentecillo que se hizo muy popular durante la Edad Media. Seguro que cuando se la cuente les sonará. Aunque ya circulaban versiones anteriores, vamos a quedarnos con la versión que puso por escrito Étienne de Bourbon (aunque le gustaba firmar como Stephanus de Borbone, muy pedante él). Este monje dominico e inquisidor fue entre 1223 y 1250 predicador general, cargo de cierta importancia gracias al cual recorrió buena parte de la Francia actual. Redactó un grueso volumen llamado “Tractatus de diversis materiis predicabilibus” (actualmente se encuentra en la Sorbona, por si tienen curiosidad. El fácil de reconocer: Lo tienen atado con cadenas para evitar su robo. Como los libros más peligrosos de cierta biblioteca....) El libro en cuestión pretende ser un catálogo de los errores de la fe, pero se queda en una recopilación de más de 3.000 relatos cortos, escritos con intención ejemplarizante, a menudo con moraleja, muy ameno para los que nos gustan estas cosas.

Según el relato Guinefort vive con su amo, el señor del castillo de Villars-les-Dombes. Éste tiene un niño de pocos meses, y Guinefort acostumbra pasar las tardes en la habitación donde está la cuna, custodiándolo (supongo que sale más barato que contratar una niñera). Un día que el señor se ha ausentado se encuentra al volver la cuna volcada, al niño que no aparece por parte alguna y el perro que viene a saludarle, alegre como hacen siempre los perros... con sangre en el hocico. Convencido de que Guinefort ha matado al niño saca la espada y lo atraviesa sin dudar. Entonces oye un llanto: El niño está escondido tras un tapiz, donde lo ha dejado el perro, y la sangre es de una víbora que se había colado en la habitación. El perro no era el asesino del niño... sino su salvador. Arrepentido vuelve ante el perro, que agoniza y que con sus últimas fuerzas mueve levemente la cola y le lame la mano. Todo muy perruno. Sea como fuere, el señor del castillo mandó que le hicieran una tumba de hombre, pues mejor que muchos hombres había sido, y pagó a juglares para que narraran su historia y fuera por todos conocida. Guinefort fue considerado un protector de niños, y su tumba un lugar de veneración, a la que el pueblo va en romería el 22 de agosto, día de su muerte según la tradición, a rogarle por la protección de sus hijos, sobre todo si son de corta edad. Ni que decir tiene que la cosa no acabó muy bien: La Iglesia consideró que esto de hacer mártir y santo a un perro era herejía de las gordas, así que destruyó la tumba, no sin antes desenterrar los restos del pobre perro y quemarlos, como sutil indirecta a quien continuase con esta tontería de culto.

No debieron los labriegos de la zona terminar de pillarlo, que están documentadas romerías al lugar donde se supone que estaba la tumba hasta 1930, en que se hizo la última. Por si tiene curiosidad la oración que hay que hacerle es:

Sant Guinefort, protégenos de los idiotas y de las serpientes malvadas

Amén.

Proxima entrega:: San Foutin. (el del falo)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los santos prohibidos.4 (de 7) San Cristóbal, el ganapán.



Según la tradición fue en vida un cananeo llamado Reprobus (según otros, Offerus), un gigante de más de dos metros de altura (cinco codos, dos metros treinta centímetros exactamente). No se me asombren por la altura, que el filisteo Goliat era aún más alto, seis codos y un palmo (2´90 metros, poca broma). Con menos datos los del canal Historia montan una serie sobre gigantes alienígenas... Mmmm (Señores del canal, pónganse en contacto conmigo como asesor, soy barato, guiño-guiño, codazo-codazo)
Bueno, a lo que íbamos. Reprobus (u Offerus, que tanto monta) quiso poner su enorme fuerza al servicio del rey más poderoso de la tierra. Al principio, el de su patria, Canaán. Pero al saber que le tenía miedo al Diablo pensó que éste sería un amo más poderoso, y se puso a servir a un brujo adorador del Maligno. El brujo cometió la indiscreción de confesarle que nada podía hacer contra Cristo y sus seguidores, así que el voluble gigante mudó de nuevo de lealtades y se acercó a un santo ermitaño, a que le instruyera sobre cómo servir a ese Cristo que era tan poderoso incluso después de muerto. El ermitaño le habló de ayuno y oración, pero al gigantón eso no le iba, así que le propuso servir a los demás de manera altruista. Sin duda eso agradaría al Hijo de Dios. Así que el futuro san Cristóbal se dedicó a ayudar a la gente a cruzar un peligroso río, tan profundo y de aguas tan turbulentas que muchos de los que lo intentaban morían ahogados.  Un día cruzó a un niño de pocos años, y le pareció la carga más pesada de todas, tanto que pese a su enorme fuerza tuvo que ayudarse desgajando un árbol y usándolo como cayado. Pues el niño no era otro que Cristo, y era tan pesado porque con él cargaba con todo el peso del mundo, ya que como Dios lo había creado... No me digan que no han oído la historia, pues es la parte más conocida de la leyenda del santo. El gigante se cambió el nombre a Cristóbal (en griego, "Christóforos" portador de Cristo), fue bautizado como tal en Antioquía y se puso a predicar por Licia (en  Asia Menor, actualmente la región corresponde a las provincias turcas de Antalya y Muğla). Esto no le hizo ninguna gracia al rey local, un tal Dagón, temeroso de enemistarse con la poderosa Roma y su política anti cristiana. Al principio trató de reconvertir al gigante llevándolo por el mal camino, y para ello hizo que le llevaran a dos rameras bellísimas y muy expertas en esto de darle gustito al cuerpo, Niceta y Aquilina que se llamaban. Pero el santurrón de Cristóbal no sólo no quiso saber nada de ellas a ese nivel, sino que las convirtió al cristianismo, al igual que estaba haciendo con buena parte de la población. Así que al rey Dagón no le quedo otra que cortar por lo sano y mandar cortarle la cabeza al gigantón (después de que cuatrocientos soldados le dispararan flechas sin matarle, menos broma) el 25 de julio (según los católicos, los ortodoxos dicen que no, que fue el 9 de mayo, y los mozárabes decían que ni unos ni otros, que el 10 de julio).

Históricamente se supone que vivió a mediados del siglo III o inicios del IV. La culpa la tiene una primitiva referencia que indica "que fue martirizado en tiempos del emperador Decian", con lo cual los candidatos son dos: Decio (Decius) que gobernó Roma entre 249 y 251 y Daciano (Dacianus) que lo hizo  entre 308 y 313. Historiadores más o menos serios apuntan a que en realidad se trata de un santo de rigurosa historicidad, Menas de Alejandría, que fue martirizado el 11 de noviembre del 309. Parte de sus seguidores le conocían como "el Christóforos", ya que les traía a Cristo (bueno, más bien su palabra)  ¿Y lo de cruzar el río con el Niño Jesús y tal y pascual? Bueno, como cuento es bonito, pero no muy original: En el mito del vellocino de oro el argonauta Jasón lleva a una anciana a través de un río tumultuoso. La anciana pesa bastante más de lo que debería ya que no es otra que la diosa Hera. Al revelar su verdadera identidad el héroe se pone al servicio de la diosa, evidentemente.




El culto a Cristóbal se inició en Oriente, no llegando a Europa occidental hasta la Baja Edad Media, y de hecho no entra en el santoral romano hasta 1550, pese a que su leyenda era de sobras conocida. Ese fue el motivo que señaló  el Vaticano para apearlo del santoral en 1970: se argumentó que la tradición del santo no era romana y que se había implantado de manera parcial (dejando así huérfanos de santo a los Cristóbales de este mundo, que son unos cuantos)

Es fácil reconocerlo en las representaciones iconográficas, ya que casi siempre es representado llevando un niño sobre el hombro, que es, evidentemente, el niño Jesús. En las escasas imágenes en las que no está por la faena, fíjense si la figura lleva una rueda de molino así, como si tal cosa, o el tronco de una palmera a modo de cayado. También (aunque ya es muy rarísimo) puede aparecer con la palma del martirio, pues mártir es. Hay tradición de representarlo en las iglesias cerca de la puerta lateral derecha. Lo apunta el bueno de Juan Eslava Galán y si el viejo profesor lo dice yo me lo creo.

Como protector que es de transportistas y viajeros en general (otro patronazgo que comparte con san Menas, que lo es en la tradición copta) es costumbre, o al menos lo fue muchos años, llevar una medallita del santo en el coche. Y en muchos lugares se bendice el coche (y, de hecho, todo vehículo con ruedas) el día de la festividad del santo. En mi ciudad, Barcelona, se hace antes, el 10 de julio, debido a la leyenda de que ese día el santo llega en barca y sube todas las Ramblas antes de desaparecer a la altura de la plaza Catalunya, con el niño Jesús a los hombros, evidentemente... Si tienen curiosidad, la ceremonia de bendición se realiza en la capilla de la calle Regomir, desde las 10 de la mañana hasta las 19.00. La tradición procede del año 1907, y es todo un espectáculo por la presencia de coches de época.

sábado, 1 de octubre de 2016

Los santos prohibidos. 3 (de 7). San Jorge, el del dragón.





Según la tradición Georgius de Capadocia era hijo de un romano, Geroncio,  y una hebrea, Policromía, que en secreto practicaba el cristianismo y que adoctrinó en la fe a su hijo. Georgius ingresó en el ejército romano e hizo carrera: Antes de cumplir treinta años era tribuno y comes, y posteriormente entró a formar parte de la guardia personal del emperador Diocleciano en Nicomedia. Cuando en el 303 el emperador promulga el edicto de persecución contra los cristianos Georgius se niega a acatar las órdenes, confesándose él mismo como seguidor de Cristo. Dicen que fue cocido con agua hirviendo y trinchado con una rueda dentada antes de ser decapitado el 23 de abril de ese mismo año  frente a las murallas de Nicomedia. Su cuerpo fue llevado a Lydda (hoy Lod, Israel) de donde era originaria su madre y donde fue enterrado en secreto.

Históricamente Jorge aparece en los textos en el siglo VI, como un mártir al que se rinde culto en la ciudad de Diospolis (el nombre que entonces tenía Lydda). Si van a la actual Lod aún encontrarán la iglesia de san Jorge, pero no se me hagan muchas ilusiones: la original fue destruida hacia el año 1010, y aunque fue reconstruida por los cruzados fue destruida de nuevo en 1191. El edificio actual data de 1872.

Jorge fue canonizado en el año 494 por el papa Gelasio I, y se mantuvo en los altares hasta 1969, en que el Vaticano declaró su culto apócrifo dando sopas con honda a todos los Jorges del mundo, que no son pocos. Fue santo patrón de la Corona de Aragón (por lo cual su culto es tan importante en Aragón, Catalunya, Baleares y Valencia), y aún lo es de Inglaterra, Alemania, Portugal, Lituania, Eslovenia, Serbia, Montenegro, Bulgaria, Grecia, Rusia  y Georgia (¿o de donde creen que le viene el nombre a este país?). Por lo que respecta a oficios, tampoco va muy a la zaga: Es patrono de los caballeros ( y por extensión, actualmente de la caballería, aunque hoy vayan en carros de combate en  lugar de caballos). También es patrono de agricultores (no se sorprendan, "Georgios" significa literalmente "hombre agricultor"),  prisioneros, herreros, gentes del circo, boy scouts, y seguro que me dejo alguno. Igualmente protege a los animales domésticos, es protector frente a las alimañas (en concreto, las serpientes), es invocado contra diferentes enfermedades (las enfermedades de la piel, el herpes, la peste, la lepra y la sífilis) y en los países eslavos contra el mal de ojo. Me aceptarán que para ser un santo que ya no es anda el pobre bastante ocupado...
Es bastante inconfundible: Se le representa con caballo blanco, vestido con armadura más o menos medieval, según el artista, matando el dragón de turno . Por la armadura y la actitud guerrera, se le podría confundir con el arcángel San Miguel, pero éste siempre es representado con alas, así que fíjense en el detalle. Y por lo del caballo blanco y la actitud guerrera algún despistado podría decir que es Santiago Matamoros, pero el aguerrido apóstol no luce armadura (ni falta que le hace) y lo que escabechina son paganos sarracenos, no un dragón escamado de esos.

¿Y lo del Dragón de donde viene? Las versiones más antiguas de esta leyenda datan del siglo IX, aunque en Europa se populariza a partir del siglo XIII, cuando el arzobispo de Génova Jacobo el de la Vorágine escribe su "Legenda Sanctorum", más conocido como "Legenda aurea". Siendo san Jorge patrón de su ciudad, se explayó con la épica historia de la batalla contra el dragón.

Dicen que en una ciudad pagana (muchos señalan como tal a Beirut, en el Líbano, donde oh sorpresa San Jorge es su patrón, otros dicen que era la ciudad de Silca, u otra ciudad innominada de Libia, pero bueno, tanto monta...) Pues eso, que en una ciudad pagana un dragón se instaló cerca del manantial que abastecía de agua a la ciudad. Se llegó a un acuerdo: Si los de la ciudad lo alimentaban dejaría que sacaran agua. Primero le entregaron ganado. Cuando este se acabó... Empezaron a entregarle personas, elegidas por macabro sorteo. Un día resultó elegida la hija del rey. Pero entonces llegó San Jorge, que se enfrentó al Dragón salvando a la princesa. La ciudad, admirada, renunció al paganismo y adoptó entusiasmada la nueva fe.
Los teólogos cristianos se apresuran a decir que es una parábola, claro. Que el dragón representa la tentación, el Diablo, el paganismo y la idolatría, el caballo blanco la Iglesia triunfante y San Jorge es el creyente. Olvidando muy oportunamente los paralelismos que tiene esta historia con otra más antigua, y muy conocida en la época de Georgius: el rescate de la princesa etíope Andrómeda por parte de Perseo. Y si escarbamos un poco más  nos encontramos al dios Frigio Sabazio, representado habitualmente a caballo pisoteando una serpiente gigante.

¿Y lo de regalar un libro el 23 de abril, la fecha del santo? Desde 1995 es una celebración internacional promovida por la UNESCO, pero no hace referencia alguna a san Jorge, sino a la (mal) supuesta fecha de defunción de William Shakespeare y Miguel de Cervantes (que murió el 22 y fue enterrado el 23; mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano. Por si les consuela en esta fecha sí fallecieron los también escritores Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth y Josep Pla. En Catalunya se practica ya desde 1930, instaurándose la tradición de regalar una rosa además de un libro. Hay varias explicaciones sobre esa costumbre. Yo me quedo con una mezcla de dos: En la Edad Media era costumbre en Barcelona el regalar rosas a las mujeres el 23 de abril ya que se celebraba, precisamente, la feria de la rosa. Y una rosa, por otro lado, es lo que se regalaba al trovador que ganase "els Jocs Florals", un certamen de poesía que se celebraba en Barcelona entre los siglos XIV y XV, imitando la más antigua tradición occitana que a su vez imitaba otra romana, en honor a la diosa Flora (y de ahí el nombre)
. También ayuda, para esto de las rosas, que para los catalanes el día de los enamorados sea el 23 de abril y no el 14 de febrero...

Próxima entrega: San Cristóbal (el ganapán)

lunes, 5 de septiembre de 2016

Los santos prohibidos. 2 (de 7) San Cucufato, el buscador.



Según la tradición, nació en Scillium, provincia romana de Cartago, en el año 270 (y por ello en algunas imágenes se le representa con la piel oscura o morena, fíjese qué cosas...). Hijo de familia pudiente, fue enviado junto con su hermano Félix a Cesarea de la Mauritania para recibir una sólida educación. La recibieron... pero también entraron en contacto con las enseñanzas cristianas, se convirtieron y se hicieron diáconos de la Iglesia. Partieron a ejercer apostolado en la península Ibérica, Félix a Gerona, Cucufato a Barcelona. Aparentemente era un simple mercader, que pronto se hizo famoso en la ciudad por sus muchas obras de caridad con los pobres y necesitados, y que en secreto predicaba el evangelio (esto sí que es  predicar con el ejemplo y no como otros que yo me sé). Delatado como cristiano, el prefecto de Barcelona, Galerio, quiso que se retractara de la fe en Cristo (con la popularidad del mercader, hubiera supuesto un mazazo importantísimo contra esa peligrosa secta de adoradores de un judío muerto). Para "convencerle" doce soldados, lo azotaron por turno desgarrándole las carnes. Finalmente lo ejecutaron abriéndole en canal y sacándole las tripas, dejándole agonizar. Esa noche los doce soldados se quedaron ciegos, y el prefecto, murió. No así Cucufato, que muy mañoso él se cosió de nuevo el vientre con un cordel.
El sustituto del prefecto se llamaba Maximiano, y era un hombre práctico: Lo que no había hecho el hierro, lo haría el fuego. Y ordenó que asaran a Cucufato a la parrilla, bien untado con vinagre y pimienta (que era carísima en aquellos tiempos, a saber de dónde la sacó). Una repentina ráfaga de viento, posiblemente soplo del Señor, apagó las llamas, no sin antes churruscar a los verdugos de Cucufato. ¿Y el prefecto Maximiano? Pues murió también, rodeado de llamas, mientras sacrificaba en el templo de Júpiter. Dicen que la estatua del dios se hizo pedazos simultáneamente...
El sustituto del sustituto de prefecto se llamaba Rufo, y se abstuvo de florituras: mandó llevar a Cucufato a un cuartel militar llamado Castrum Octavianum, cercano a la ciudad de Barcelona, y allí lo hizo degollar sin mayores ceremonias. Era el 25 de Julio del año 304. Donde se alzaba el cuartel se construyó con el tiempo un monasterio con el nombre del santo mártir, y alrededor de él una ciudad que llevó igualmente su nombre: San Cugat (Cucufato en catalán)

Históricamente el nombre de san Cucufato aparece por primera vez citado en el canto IV del Peristephanon, donde textualmente dice:  "Y tú, Barcelona, te levantarás confiada en el eximio San Cucufate". El autor, Prudencio, escribió el texto hacia el 380, y otros mártires que cita han demostrado ser históricos. De eso se basan algunos para afirmar que todos (Cucufato incluido) lo son también.
Sea como fuere a partir del siglo V ya existe una basílica con los restos del santo, que en el siglo VII se convirtió en monasterio, destruido por los musulmanes y reconstruido entre los siglos IX y XIV. Permaneció activo hasta 1835 y es visitable (y recomiendo la visita, la verdad). Se supone que las reliquias del santo que se guardaban en la arqueta (puede admirarse en el museo diocesano de Barcelona) no estaban completas:  Fulrado, abad del monasterio de San Denis, se procuró algunas (dicen que la cabeza) y las depositó en un monasterio fundado por él en Alsacia. Su nombre original era La Celle-de-FuIrad; pero se cambió entonces con el de San Cucufat.  En el año 835 el abad Hildnin hizo llevar estas reliquias a París, perdiéndose su pista
Algunas voces afirman poder detectar una devoción a San Cucufato por los alrededores de la capital gala. Se tiene constancia que en las proximidades de Rucil, en mitad del bosque, había un pequeño lago que ostentaba el nombre de Saint Cucufat o Quiquenfat., donde al parecer hubo una capilla dedicada al santo, de la que todavía en el siglo XVIII se conservaba la memoria, pues los del pueblo cercano hacían peregrinaciones hasta sus ruinas .

Lamentablemente, la edición de Nuevo Martirologio romano del año 2001 le quitó al pobre Cucufato su condición de santo. Se argumentó para ello que era un santo que ya no tenía devoción popular y que había que hacer limpieza pues la Iglesia tenía demasiados santos y beatos... Lo cual es cuanto menos paradójico teniendo en cuenta que el Papa Juan Pablo II elevó a los altares a más de 400 nuevos santos y más de 1.200 beatos...

Para identificar sus representaciones hay que fijarse en que suele llevar traje de mercader (aunque, como diácono, a veces aparece vestido de rojo), y aparte de la palma de martirio (señal que la palmo martirizado, y perdonen el juego de palabras) lleva un látigo (a veces un hacha) alusivos a su sufrimiento y muerte.

La cultura popular practica una forma de oración muy particular hacia este santo (que ya no lo es). Para recuperar un objeto que se ha extraviado hay que coger un trapo o pañuelo y hacerle un nudo en un extremo, entonando la salmodia: "San Cucufato los cojones te ato, y hasta que no aparezca lo perdido no te los desato”
El que estas líneas suscribe se lo vio hacer a su madre, aunque ella era devota de San Ramón Nonato. Supongo que para el caso...

Próxima entrega: San Jorge (el del dragón)




lunes, 1 de agosto de 2016

Los santos prohibidos: 1 (de 7) San Expedito, el rápido.





Según la tradición, San Expedito era a finales del siglo III un tribuno de la XII legión romana (apodada "Fulminata") por aquel entonces acuartelada en Melitene, Capadocia (hoy Malatya, Turquía). Su misión consistía en defender la frontera oriental contra los ataques de los hunos. Muchos de los soldados que servían allí eran cristianos, y el tribuno Expedito, que llevaba una vida disipada, sintió interés por sus creencias pero se cuestionaba  convertirse o no. Cuando finalmente se decidió (según algunos tras una batalla especialmente sangrienta) el Diablo le envió para disuadirle a un cuervo, que se le puso a revolotear alrededor graznando "Cras, Cras, Cras" (que en latín quiere decir "Mañana", "Mañana", "Mañana"). Pues el Diablo sabía que si Expedito volvía a los cuarteles, podría tentarlo con el vino y las furcias, y quizá se le pasara tanta tontería santurrona. Pero Expedito contestó: "Hodie, Hodie, Hodie" (Hoy, Hoy, Hoy) y aplastó al cuervo con el pie izquierdo.
El emperador Diocleciano consideró su conversión como una traición y una afrenta personal (entre otras cosas porque los funcionarios de alto rango tenían que rendirle pleitesía como si de un dios se tratara). Tampoco ayudó que Expedito predicara el cristianismo entre sus tropas y entre los nativos de la zona y que protegiera a los cristianos perseguidos haciendo uso de su cargo. Fue flagelado hasta que la sangre manó de su cuerpo como si fuera un manantial y luego decapitado, como correspondía a un ciudadano romano.  Esto sucedió un 19 de abril.

Históricamente, san Expedito llega a la devoción popular bastante tarde. No es hasta 1781 en que aparece por primera vez en un martirologio italiano. Posteriormente fue proclamado patrono secundario de Achiriali, un pueblo de Sicilia, así como protector de comerciantes y navegantes.
Por su parte el escritor L. Sheppard, en su delicioso libro "The saints who never were"  (Los santos que nunca existieron), publicado en Dayton, Estados Unidos por la editorial Pflaum Press Ginger Book en 1969, (por si tienen interés). nos da una explicación un tanto "particular" sobre el origen del santo. Según él, en unas obras en la plaza de Denfert-Rochereau., en París, se descubrieron unas catacumbas cristianas con unos huesos sin identificar, que fueron llevados por correo a un convento de monjas cercano. Las monjas, al ver la palabra "Spedito" (correo expreso) lo asociaron a un mártir romano de Metilene llamado Expeditus (genitivo Expediti), del que no se sabían más datos salvo que sufrió martirio junto a   Hermágoras, Cayo, Aristónico, Rufo y Gálata. Cito el martirologio romano  tradicional:

"Melitinae, in Armenia,7 sanctorum Martyrum Hermogenis, Caji, Expediti, Aristonici, Rufi et Galatae, qüi omnes una díe sunt coronati."

La historia tiene su gracia, pero cuando investigando un poco más  nos encontramos con que otro autor anterior a Sheppard ya narró prácticamente la misma anécdota, empezamos a dudar de las fuentes. Christian Morgenstern (renombrado poeta y escritor judeo alemán, fallecido en 1914)  sitúa los hechos en la Isla Reunión (donde, por cierto, hay un fuerte culto a san Expedito) donde según él un colectivo de monjas esperaban una respuesta del Vaticano, sobre su petición acerca de la entrega de unas reliquias que hagan fortalecer la fe de su comunidad. Lo que les llegó fue una caja de huesos anónimos con las palabras "In Spedito" rotuladas. Y como San Expedito se quedó.

Sea como fuere no fue un santo muy del agrado de la Iglesia, que ya en una fecha tan temprana como  1906 el Papa san Pio X lo hizo retirar de la lista de mártires cristianos, argumentando serias dudas sobre su verosimilitud. No se salvó en la revisión de 1969 ni en la del año 2001 (todo y que en el Nuevo Martirologio Romano se incluyeron más de 30 santos que se habían caído en años anteriores).
Aunque abandonado por la Iglesia oficial, la devoción popular a este santo no ha menguado. Se le considera patrón de las causas urgentes; abogado de las causas imposibles (junto a con santa Rita y san Judas Tadeo; protector de los militares, los estudiantes, los jóvenes y los viajeros, así como patrono de las causas legales demasiado prolongadas. En mi ciudad, Barcelona, hay una imagen de San Expedito en la iglesia de sant Jaume a la que se le tiene especial devoción. La costumbre es hacer peticiones al santo escribiéndolas en papeles que antes se prendían de los barrotes de la capilla, pero ya hay tantas que se ha decidido poner un cajón de plástico donde echarlas. Estas peticiones son quemadas cada cierto tiempo durante la eucaristía.

Se le suele confundir con San Valentín, ya que los dos visten como los legionarios romanos que en su día fueron. Para diferenciar uno del otro no hay que fijarse tanto en la palma de martirio que sostiene en la mano izquierda como en la cruz que lleva en la derecha, en la que se puede leer la palabra "hodie" (hoy). Muchas veces pisa con el pie un cuervo negro. 

Por cierto, los "Huesos de San Expedito" son unos dulces sevillanos que tradicionalmente se consumen en Semana Santa. Tienen forma de dedo y poco o nada tienen que ver con el santo o su leyenda, ¡pero están buenísimos!


Próxima entrega: San Cucufato, el buscador.