sábado, 31 de diciembre de 2016

Los santos prohibidos: 6 (de 7) San Foutin, el del falo.



Seguimos con otro santo francés “peculiar”. Les pongo en antecedentes:

Según la tradición, entre los años 87 y 177 vivió en Lugdunum (la actual Lyon) un tal Potino (Photinus en latín). Tuvo el honor de ser el primer obispo cristiano de la ciudad. Como ser cristiano no estaba muy de moda fue martirizado en tiempos de Marco Aurelio. Lo cierto es que martirizarlo poco, en comparación con otros: Como el hombre estaba muy yayo (90 años, en concreto) quedó fatal de la primera paliza que le dieron y murió a los dos días escasos de su encierro. Como prueba de su existencia y martirio se conserva una carta atribuida a San Ireneo (que lo sucedió en el cargo), dando las malas noticias, y que está recogida en la Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea (HE V, 1,1–4,2). Hasta aquí, fetén. Uno más, me dirán ustedes, que no anda precisamente escasa la Iglesia cristiana de mártires...

El problema está que, en francés medieval, “foutre” significa, literalmente, “joder”(en el francés actual se dice “baiser”, que es el infinitivo de besar, lo que ha dado lugar a más de una bofetada de turista escandalizada frente a españolito con problemas idiomáticos... aunque también ha dado lugar a reacciones gozosamente sorprendidas de oh la la que atrevidos son los españolos y todo eso). En catalán es raíz que se mantiene, así que si visitan mi ciudad posiblemente oirán un “no´ m fotis” que es absolutamente equivalente al castizo “no me jodas”

Bueno, sigamos. Por esta confusión lingüistica, al pobre y venerable Photinus, con el nombre de “Foutin” se le empezó a venerar como santo que “resucitaba” la virilidad perdida de los hombres. Se decía de él que ya en vida practicó muchos milagros en este sentido, y claro ¿acaso no iba a hacerlos después de muerto?

Había en Francia dos lugares de peregrinación para los seguidores del santo:

El monasterio franciscano de Les Cordeliers de Embrun, (Altos Alpes), albergaba a modo de reliquia nada menos que el falo momificado (y de considerable tamaño, por cierto) del santo. Sobre esta reliquia, muy milagrosa, se vertía vino en ocasiones especiales, se recogía de la bandeja y luego se vendía en pequeñas redomas como santa medicina contra la impotencia y la esterilidad masculina. El monasterio fue muy dañado en la Guerra de los Cien años (de hecho, hoy sólo queda la iglesia en pie, y aún muy restaurada) y la sagrada reliquia se perdió. Personalmente y por las descripciones pienso que sería el miembro viril de un caballo o burro, pero bueno, ya saben que soy un descreído.

Más importante era el santuario de Varages (Provenza), donde la devoción a san Foutin era tanta que los peticionarios colgaban cipotes de cera en su capilla, a modo de exvotos (no me atrevo a imaginar como lucía la iglesia durante la misa, que me entra la risa). El motivo de tanta devoción era una talla de madera del santo tenida por muy milagrosa: Gastaba un cipote erecto bastante considerable, y las feligesas, así disimuladamente, raspaban unas virutas del mismo para hacerselo tragar con vino a su marido y así resucitar su masculinidad. Por maravilla celestial por mucho que se raspara, el falo nunca menguaba.
No me busquen la talla en Varages, que se perdió durante la Revolución Francesa. Se conoce, eso sí, la explicación del “prodigio”: La talla estaba atravesada por un cilindro de madera a la altura de la entrepierna, y a medida que menguaba por delante le daban un martillazo por detrás para que volviera a crecer. Y cuando se acababa el cilindro, pues otro, que el bosque está lleno de madera. Sobre el origen de la talla ya entramos en el terreno de la especulación: Posiblemente una vieja estatua romana dedicada al dios Priapo, famoso por sus grandes.... atributos.

Próxima (y última) entrega: La beata Bernarda, (sí, la del coño).

1 comentario:

  1. cuando has comentado lo de la misa me ha entrado la risa por la imagen que me ha venido.
    Muy interesante y mas cuando comentas que puede ser una deidad pagana cristianizada,
    los mismos pero con diferente disfraz talvez...

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